¿Saben? Muchas veces en la rutina o en el diario vivir uno experimenta cosas nuevas como amistades nueva, conceptos, ideas, enseñanzas, incluso expresiones. Lo que me hace pensar en que son millones las cosas que uno puede lograr aprender y creo fielmente que lo que se hasta la fecha es menos del uno porciento; Una vez estando caminando por la ciudad empecé hacer un ejercicio muy simple. Se trataba de escuchar por un par de segundos a las personas mientras caminaba por la vereda a velocidad normal. Era el momento en que el murmullo colectivo se transformara en una expresión única. Este ejercicio solo duro un par de cuadras.
El resultado me sorprende incluso ahora que estoy escribiendo, es que no era lo que podía escuchar de la gente o que me interesara lo que decían. Más bien era la forma en que lo decían. Después de todo esto puedo sacar solo una vaga pero poderosa conclusión: Diversidad.
A veces me gustaría tener un libro con miles de preguntas para Dios. (¿Y por qué no las anotas Diego? Una vez me compre un cuadernito de bolsillo y me lo gaste entero anotando números (¿celular?), correos y haciendo dibujitos. Pero no va al caso). Es que me cuesta creer que algo tan simple y fácil sea tan complejo y difícil. Si algo he aprendido es ver a Dios en los detalles simples pero veo también a Dios en el universo entero. Alguien en una oportunidad definió muy bien lo que sentía por su equipo de futbol, el hablaba de “La pasión por sobre la razón”. Es decir, lo lógico ya están diminuto y escaso que nosotros debemos crear un espacio inexistente en nuestra mente y que de tal forma igual lo hacemos para comprender algo mas de la verdad. Y mientras la gente iba hablando podía escuchar diferentes tonos y tipos de voces. Algunos hablaban cosas buenas, otros no tanto pero eran múltiples formas de comunicación que tenían algo en común que era entregar una información. Acá es donde se ve como la diversidad se transforma en unidad al igual que Dios (Mas allá de que el sea tres diferentes). Todo llega a Él. Todo se trata de Él.
Las formas, los colores, los propósitos, nuestra vida, nuestra historia de vida, todas las historias de las personas. ¡Se imaginan si todo el mundo contara su historia! Necesitaríamos más de dos mil años para oírlas todas.
Lo simple, lo complejo, lo único, lo multiforme.
No importa como sea el tamaño de tus deseos. Si se los entregas a Dios al creador de todo, de seguro que te ayudara (¡Recuerda tu deseo es único y de nadie mas!) y al igual que las personas de la cuadra su forma de expresarse eran distintas unas de otras pero todas querían transmitir algo.
No te preocupes como te presentes a Dios menos tu condición. Es mas, Él se sorprenderá al ver que eres único e irrepetible.
Si no me crees
pregúntale
A los seis mil millones.
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