jueves, 2 de junio de 2011

Tiempo

Hace ya más de un mes que son las 7:38 en mi pieza.

No es por alguna razón sobrenatural o algo de otro mundo. Simplemente a mi reloj se le acabo la batería. No saben la flojera que me daba sacar el reloj de la pared y colocarle una batería nueva para que funcione.
Y efectivamente, no lo hice.

Las primeras semanas después del paro de mi reloj me propuse comprar una batería para que funcione nuevamente, pero cada vez que salía pasaba algo que me impedía comprar la pila, como la falta de dinero o como perfecto vago, no lo recordaba. Lo más gracioso de estas semanas ha sido levantarme mirando la hora. Generalmente me levanto a las 7 en punto, pero cuando veía que eran las 7:38 de la mañana me volvía loco levantándome y duchándome a una velocidad impresionante. Pero después de hacer todo este show de arreglarme como corresponde, observo la hora. 7:38. Prendo mi televisor para ver en realidad qué hora eran y siempre marcaban las 7:10 o 7:15. Sin mentirte esto me paso unas cuatro veces en las primeras semanas.

No solo la levantada era perjudicada por las 7:38 si no que también el resto del día, especialmente en la tarde cuando tenía alguna actividad o compromiso fijado a una cierta hora. Esto solo me paso una vez (Nunca tanto Diego!). Tenía que ir a una reunión por la tarde en el colegio que estaba fijada para las 6:00 de la tarde. Por ende me fui a dormir un rato. Como en Los Andes en invierno oscurece muy temprano cuando desperté de la siesta mi pieza estaba toda oscura. Observo mi reloj con las 7:38 y la levantada es abrupta y pensé rápidamente el duro reto que me iba a llegar al día siguiente por la mañana. Justo a tiempo y cuando perdía toda esperanza observo la hora en mi celular y eran las 5:30. Esta vez le gane al reloj.

Entonces mientras caminaba hacia la reunión, por cierto, con la calle mojada y con barro, me puse a pensar en todo lo que había pasado estas semanas y todo por culpa de un reloj que me indicaba lo que tenía que hacer. ¿Cómo este aparatito cambio mi rutina? ¿Cómo algo tan simple es tan importante para que funcione nuestro diario vivir? ¡¡¡COMO EL TIEMPO ES TAN IMPORTANTE PARA LAS PERSONAS!!!
No sé si estas interrogantes sean buenas o malas, pero me di cuenta de lo sometido que estaba bajo la hora y el tiempo que me impedía ser una persona “libre”. Siempre me estaba basando en el tiempo de poder vivir, casi pidiéndole autorización para poder dejarme ser de una vez por todas.
Siempre andamos diciendo que “no tenemos tiempo” o “que todo depende de la hora” cosas así. Yo me pregunto ¿Soy una persona tan joven y ya ando diciendo que no tengo tiempo para nada? Imagínate en tres años más… Una persona sin vida y sin tiempo.

Por eso o decidí disfrutar de toda hora y todo tiempo para que este no se convierta en dueño de mi propia vida. Disfrutar cada cosa a su tiempo y lo que no tengo, con el tiempo vendrá.

Acabo de terminar de escribir y en mi pieza el reloj marca las 7:38.

1 comentario:

Verónica Del Vecchio dijo...

Me re gustó Dieguín! Seguí escribiendo así de bien!! :D