Hoy en día gran parte de la sociedad basa su propia vida, o más bien la define, bajo distintos conceptos que andan deambulando en la atmosfera colectiva. Que quede en claro que hoy se necesita pertenecer a “algo” para poder ser parte de la sociedad, sentido de pertenecía podríamos llamarlo pero ese nombre queda muy grande. En realidad, la gente hace su vida con etiquetas, etiquetas que se han puesto o que le han puesto los demás. Es como cuando vas a la tienda de ropa y eliges tu prenda de color determinado con costuras determinada y una talla de acuerdo a lo que es tu cuerpo.
Las etiquetas nos tienen rodeados es como un bombardeo constante de consumismo, vanidad desbordada, violencia sin límites, indiferencia afectiva y… sexo grotesco, han producido sus resultados: pragmatismo, cortoplacismo, irresponsabilidad, indiferencia afectiva y religiosa; pero también han disminuido nuestra firmeza y sembrado en nuestras almas profundos vacíos, difíciles de superar.
En las personas esto genera que cree discurso propio de acuerdo a lo que piensa pero que muchas veces hasta la propia persona no puede entender (ni explicar). Al verse tan invadido por modelos y costumbres que son de enorme trasfondo, el individuo anhela pertenecer a algo que quede de acuerdo a su medida. Te pongo a pensar en la gente que te rodea y quizás te fijes que estos han cambiado como por arte de magia. Ayer mi amigo me comentaba que “no estaba ni ahí” con la política y los sistemas pero hoy veo que su muro o su discurso solo hablan de una revolución y de cambios (Ni idea que cambio pero que importa). Ayer me hablaban de que no entendía siglas pero hoy es un ferviente seguidor del comunismo. Antes me comentaba que se compro una palestina para adornar mas su vestimenta, hoy la usa para cubrir su rostro como un verdadero terrorista. Y así puedes encontrar muchos ejemplos más.
Estamos hablando de una sociedad que aparenta mucho más de lo que es. Que piensa con el corazón y no actúa por la mente. Una sociedad que es reciclable y que tiene fecha de vencimiento. Una sociedad que memoria frágil y que pareciera ser que muchas veces está en contra de todo solo por el concepto de “estar en contra”. Una sociedad que muchas veces no se informa de manera clara, solo de manera resumida. Una sociedad que quiere cambios pero censura lo que pasa dentro de sus hogares. Una sociedad que lamentablemente ciegos guían a ciegos… Una sociedad que le importan las etiquetas…
Creo rotundamente que los cambios existen y que todos juntos podemos lograrlos. Como también creo en las organizaciones que se han levantado para hacer un giro. Solo falta nuestro compromiso, pero no ese compromiso de cartón que dura hasta el próximo jueves, necesitamos gente de verdad. Gente que se ha hecho con todo lo que ha encontrado en el camino pero que recogió solo lo bueno. Muchachos, todo absolutamente todo es licito en nuestras vidas, todo. Pero no todo nos conviene. Es ahí cuando entran en juego tu madurez y capacidad de sentido común. Basta de etiquetas falsas que ni tú te crees. Es hora de hacerse valer.
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