Siempre he dicho como medio en broma y medio verdad que si algún día tengo un estudio fotográfico, lo haré en un baño. Así es! En un baño.
Creo que el lugar favorito de todos para sacarse fotos es en el baño. Me animo a decir que hoy por hoy más de la mitad de los jóvenes tienen aunque sea una foto en el baño, de hecho, cualquier cámara sirve para hacer esta verdadera auto sesión full fashion, desde una canon réflex hasta la del celular.
El momento exacto para sacarse estas fotos son dos: El primero es cuando los papas han salido de compras. En ese momento de soledad es hora de ponerle las pilas a la cámara y que empiece la sesión (Si es necesario se llama a un amigo/a para que no te sientas tan idiota). El segundo es un poco más complicado y es cuando tus papas y hermanos están durmiendo por la tarde, silenciosamente te diriges al baño, pones pestillo y la sesión se arma en cosas de segundos. Algunos se lo toman más en serio y derechamente se maquillan como conejitos (nariz pintada color negro, con tres líneas por lado. Mas parece ratón) en sus fotos.
Debemos admitir que más de alguna vez hicieron el intento en sacarse esas fotos mostrándose de cintura para arriba o de cuerpo entero. Lo más curioso de estas fotos es que sale absolutamente todo lo que tienes en tu baño, por ejemplo sale ese sapito colgado al lado de la puerta donde cuelgan las toallas o el poco famoso wáter, retrete con una funda rosada en la tapa.
Debes tener cuidado a la hora de sacarte fotos en el baño ya que puedes dejar en evidencia muchas cosas, como el sarro acumulado en el espejo que se nota más aun cuando sacas una foto con flash. Ahí es cuando toda la suciedad y todo eso cochino sale a la luz y te das cuenta de que realmente debes aunque sea pasar un paño con agua en el espejo. También es peligroso sacarse una foto en el baño y que la tapa del wáter este abierta. Derechamente te puedes encontrar desde un vomito hasta una… Bueno dejémoslo hasta ahí.
Una de las cosas que también me llaman la atención de estas fotos en el baño, es que como es un lugar tan “intimo”, asumen que nadie los ve. Pero eso es una paradoja porque al final todas esas fotos salen a la luz por voluntad propia. Antes eso sí de hacer ese gran álbum para la red, muchas veces se es necesario editar las imágenes, con lo que se debe recurrir algún programa que no sea tan complicado para “enchular” las fotos como el picasa, que cumple muy bien la función de editar sin esforzarse demasiado. Definitivamente es aquí directamente donde ocurre la mayor atrocidad. Si ya era excesivo (y bueno) mostrar todo tu baño en la foto, ahora saturar la imagen hasta que tu cara quede negra como si hubieses estado en un solárium por cinco días y poner letras cón múúúúchááás tííílééés en una esquina superior y con mensaje tan alentador como deprimente como el “Soy toda tuya”, o el “Puro corte pal’ mambo” acompañado color verde chillón que de seguro mejorará mucho mas nuestra foto. Una vez que hemos hecho esa gran photoshopiada, es hora de por fin subirlas a la red o ponerla de perfil en alguna red social. Que quede en claro que es un álbum de cuarenta fotos donde lo único que cambia es la expresión facial o la pose (un brazo más arriba que el otro). Un vez hecho todo esto siguiendo paso por paso, de seguro se viene un bombardeo excesivo de comentarios, que vendrían siendo como las moneditas para Super Mario.
Y que quede claro que todo esto nació de un baño.
1 comentario:
Me encantó ... tiene tu estilo !!!
Y con respecto a las fotos, es verdad que hay que tener cuidado con los detalles del baño cuando sacamos las fotos jajaja
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