Sin duda alguna hay procesos esenciales en la vida. Procesos en el cual se marcan detalles hermosos y que se guardan en el cajón blindado de los recuerdos. Es curioso que hasta el día de hoy exista la capacidad de acordarse de cosas que pasaron hace muchos años atrás, cosas que se presentan con lujo y detalle y que cuando nos acordamos nos entusiasmamos al reconocer que ese recuerdo sigue intacto como la primera vez que paso. Es una capacidad hermosa. ¡Cuántos momentos en el cuál se estuvo compartiendo con otra gente o rodeados de gente que se quiere! O cómo no olvidar aquel cumpleaños en donde múltiples ojos brillantes cantaban el cumpleaños feliz rodeado de múltiples flashes de cámaras. Obviamente que seguido de estos llegaban los aplausos que sonaban como agua cayendo de una catarata… Sin duda momentos sublimes.
Pero en el deambular de los recuerdos y de los momentos memorables, ¿Cuántas veces nos acordamos de la soledad? Es curioso porque la vida nos ofrece un opuesto de emociones. Un día estas rodeado de gente, al siguiente, estas solo. Hace una hora estabas con amigos y ahora estas pegado a la pantalla sin compañía. A veces le tenemos miedo a la soledad porque estando con ellas suele hablarnos de lo que por comodísimo nos evadimos en nuestra vida.
Pareciera ser que la soledad es algo negativo. Es que en realidad, somos seres que necesitamos expresarnos, que necesitamos escuchar y llevar a conocer nuestra opinión frente a los demás… Pero ¿Quién dijo que la soledad es algo excesivamente malo? Fríamente se piensa que el que está solo automáticamente no va conocer a nadie más y es difícil que se pueda relacionar. ¡Qué generalización más apresurada! Noticia de último momento: La Soledad también es una manera de estar valida.
Pensemos que cuando estamos solos, somos como somos. La soledad es tiempo de pensar. No hay caretas, no hay excusas, somos reales, sinceros y transparentes. La soledad sirve para procesar todo lo que recibimos… Con qué en realidad nos queda y nos sirve para nuestra vida. Cada una de esas cosas que preferimos quedarnos, se convierte en una madera más para nuestro puente. La soledad sirve para encontrarse consigo mismo y con lo que realmente queremos, lo mejor. Es sumamente lícito. Y aunque suene bastante fuerte la soledad es la única que nos entiende y nunca jamás cuestionará todo aquello que pensemos.
Definitivamente la realidad nos dice que estamos plagados de recuerdos, pero que sorpresa es darse cuenta que uno disfruta esos recuerdos la mayor parte en soledad. Estar en soledad no es malo, estar solo, sí. Porque estar solo es no tener a alguien que comparta tus ideas y sentimientos.





